• Sabrina Tonelli, bailarina del tango argentino


     

     
     
    Quedamos en una esquina del barrio de Congreso, donde confluyen las calles Av. Rivadavia y Rincón. La espero en el Café de los Angelitos. Ella viene “repiqueteando su taquito en la vereda” como en la milonga Silueta Porteña. Tiene estampa de tango bien bailado.
    Hola Sabrina, ¿has nacido por aquí?

    Sabrina: “No, yo soy del Barrio de Saavedra. Allí viví mis primeros años de vida junto a mi mamá, mi hermana y mis abuelos, Adela y Atilio Medina”.

    Dime…¿Cómo llegaste al tango? ¿Músicos o bailarines en la familia?

    Sabrina: “Llegue al Tango de la mano de mi abuelo Atilio, que sin darse cuenta fue gracias a él que yo escuche mi primer tango… él todas las noches ponía debajo de su almohada una radio portátil, sintonizaba la frecuencia AM… y durante horas, hasta que finalmente se dormía, escuchábamos tangos. Éramos muy unidos, fue una persona maravillosa que jamás voy a olvidar. Siempre elegante, palabras justas, y la ternura con la que me cuidaba.

    Un día, enfermo… me acerco a él y en medio de nuestra última conversación, le prometo que cuando sea grande iba a ser una bailarina de tango.

    Y así fue… mucho no pude esperar y motivada por la gran bailarina Vanina Bilouse, a quien veía siempre en televisión, la inspiración creció. A los nueve años mi mamá me lleva a Club Sin Rumbo, donde doy mis primeros pasos con el Maestro José “Lampazo” Vázquez”.


    Te he visto por Rosario, bailando y también posando para el maestro Alberto Bono. ¿Te gusta la pintura?


    Sabrina: “Si, la pintura es algo que siempre me gustó, desde chica una de las cosas que sabía hacer era dibujar… pero este año particularmente fui casi impulsada por las circunstancias a pintar, y descubrí no solo que es algo que me gusta hacer, si no también lo hermoso y transportador que es ese mundo.

    A mi madre, como a muchas mujeres hoy en día, le diagnosticaron a fines del año pasado un cáncer de mamas, fue operada… y comenzó el arduo tratamiento de la quimioterapia.

    Al llegar el primer día a la sala donde lo iban a realizar, nos encontramos con un lugar lleno de luz, color y paz.

    Mi mamá, ansiosa por el tratamiento, se ubicó en una camilla y esperó a que comience. Pero lo único que se le acerco fue una mujer extremadamente simpática con maderas, pinceles y colores… Dijo: “¡Tenemos una alumna nueva!!…Mira Silvia: (mi mamá) acá la vas a pasar bárbaro, vas a pintar, te vamos a hacer masajes, mira todos los colores que tenemos!!! Somos ricas!!!”

    Y entre risas, y temperas… le dijeron “listo Silvia… ya está”.

    No lo podíamos creer!! Y así fueron las ocho sesiones de quimio en el Hospital de Clínicas. Una fiesta! Este año pintamos, si mal no recuerdo, 8 obras.

    Alberto Bono es un amigo y un gran artista. Él se inspiro en mi imagen y ha realizado una hermosa obra. Me dio mucha alegría, fue un regalo asombroso”.

    ¿Sabes Sabrina? Estamos acostumbrados a encontrarnos con bailarines argentinos de tango en España, ¿Tienes algún proyecto con vistas a realizar giras por Europa o radicarte por allá?


    Sabrina: “Si, está en mis proyectos viajar a Europa, con una buena propuesta quizás para el año próximo. Tengo muchos amigos y alumnos que me gustaría visitar . No creo que para radicarme allá, ya que soy una milonguera neta y extrañaría demasiado Buenos Aires”.

    Te deseo lo mejor y que las cosas vayan bien en el tratamiento de tu mamá en el Hospital de Clínicas José de San Martín.

    Sabrina: “Gracias a vos por darme el espacio para contar mi vida, mis proyectos y quizás esto inspire a alguien a impulsar el arte en los hospitales.

    Un beso grande para vos y para toda España y en especial para Oviedo, la capital del Principado de Asturias, de donde proviene mi familia”.
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